ESTRATEGIAS GLOBALES

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políticas internacionales

En las últimas décadas, gobiernos y organizaciones de todo tipo están desarrollando políticas para apoyar la biodiversidad y detener la amenaza que su pérdida supone para el planeta.

El punto de partida y principal instrumento internacional para conservar la biodiversidad es el Convenio sobre la Diversidad Biológica (véase más información en el apartado “Referencias“) establecido en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo que tuvo lugar en Brasil en 1992. Actualmente, 193 países han suscrito el convenio, que tiene un triple objetivo:

· la conservación de la diversidad biológica,

· la utilización sostenible de sus componentes, y

· la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos.

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En la décima Conferencia de las Partes (COP10), celebrada en el año 2010, se adoptó el Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020, que integra las 20 Metas de Aichi para la Diversidad Biológica, cuyo fin es alcanzar los siguientes objetivos estratégicos:

A. Abordar las causas subyacentes de la pérdida de la diversidad biológica mediante la incorporación de la diversidad biológica en todo el gobierno y la sociedad.

B. Reducir las presiones directas sobre la diversidad biológica y promover la utilización sostenible.

C. Mejorar la situación de la diversidad biológica salvaguardando los ecosistemas, las especies y la diversidad genética.

D. Aumentar los beneficios de los servicios de la diversidad biológica y los ecosistemas para todos.

E. Mejorar la aplicación a través de la planificación participativa, la gestión de los conocimientos y la creación de capacidad.

Entre las Metas de Aichi se destacan las siguientes por su relación con los objetivos de esta guía. Asimismo, estas metas seleccionadas reflejan los compromisos adquiridos por las administraciones, que conllevan el creciente interés por la conservación de la biodiversidad:

Meta 2

Para el 2020, a más tardar, los valores de la diversidad biológica se habrán integrado en las estrategias y en los procesos de planificación de desarrollo y de reducción de la pobreza nacionales y locales, y se estarán integrando en los sistemas nacionales de contabilidad, según proceda, y de presentación de informes.

Meta 4

Como máximo para el 2020, los gobiernos, las empresas y los interesados directos de todos los niveles habrán adoptado medidas o habrán puesto en marcha planes para lograr la sostenibilidad en la producción y el consumo, y habrán mantenido los impactos del uso de los recursos nacionales dentro de límites ecológicos seguros.

Meta 14

Para el año 2020, se habrán restaurado y salvaguardado los ecosistemas que proporcionan servicios esenciales, incluidos los servicios relacionados con el agua, y que contribuyen a la salud, los medios de vida y el bienestar. Para ello se habrán tenido en cuenta las necesidades de las mujeres, de las comunidades indígenas y locales, así como de las personas pobres y vulnerables.

Meta 15

Para el 2020, se habrá incrementado la capacidad de recuperación de los ecosistemas y la contribución de la diversidad biológica a las reservas de carbono, mediante la conservación y la restauración, incluida la restauración de, por lo menos, el 15 % de los ecosistemas degradados. Esto permitirá contribuir a la mitigación del cambio climático y a la adaptación a este, así como a la lucha contra la desertificación.

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Las empresas despiertan una creciente atención en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica. Por ello, se han tomado distintas decisiones de las conferencias de las partes en este sentido y se han llevado a cabo diferentes programas de trabajo referidos explícitamente a los negocios. Asimismo, la creación de la Plataforma mundial del sector empresarial y la diversidad biológica responde a este interés (véase más información en el apartado “Referencias“).

La Unión Europea ha establecido el objetivo de mejorar los ecosistemas y servicios ecosistémicos no más tarde del 2020, mediante la creación de infraestructura verde y la restauración de, al menos, el 15 % de los ecosistemas degradados.

 

Cada país, de acuerdo con estas estrategias mundiales, prepara sus propias estrategias y planes para la biodiversidad. Así, por ejemplo, la Unión Europea acordó en el 2011 la Estrategia de la UE sobre la Biodiversidad hasta 2020, que contempla objetivos alineados con las Metas de Aichi, entre los que destaca el de mantener y mejorar los ecosistemas y los servicios que estos prestan, mediante la creación de infraestructura verde y la restauración de, al menos, el 15 % de los ecosistemas degradados.

Por otra parte, la biodiversidad también cobra un papel relevante en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. En la última Conferencia de las Partes (COP21) de París, en el 2015, se trató de cómo contribuye la biodiversidad a la consecución de los objetivos del programa, del papel que tienen los bosques como sumidero de carbono y de la importancia de mantener la buena salud de los ecosistemas para mitigar las catástrofes naturales, que se harán más recurrentes con el cambio climático. De todo ello surgió, también, el mandato de emprender acciones para fortalecer la resiliencia de los ecosistemas con el fin de contribuir al desarrollo sostenible y proteger a las personas y sus medios de vida.

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las empresas y la biodiversidad 

Las empresas tienen un papel fundamental en la conservación del capital natural, y muchos negocios sustentan su actividad sobre este activo, como es el caso de las relacionadas con el ciclo del agua. Evaluar el interés de la biodiversidad en el entorno en que se ubica cada instalación, así como diseñar actuaciones para reducir sus impactos negativos y para contribuir de forma positiva y significativa a la restauración ecológica de su entorno, no solo aumenta el compromiso de la empresa con la conservación de la naturaleza, sino que también estrecha sus vínculos con las comunidades locales.

Aplicar estrategias corporativas y planes de acción destinados a potenciar la biodiversidad y la infraestructura verde reduce los riesgos de las empresas, aumenta su reputación, fortalece su responsabilidad social corporativa y favorece su competitividad.

Estos retos no pueden ser abordados en solitario y las empresas deberán cooperar con administraciones locales y ambientales, además de organizaciones con las que compartan objetivos. Todo ello supone una oportunidad para aumentar el reconocimiento y el prestigio de la empresa ante la sociedad. La conservación de la biodiversidad también puede rendir sus frutos en la cuenta final de resultados.

El informe TEEB for Business, que es parte del estudio La economía de los ecosistemas y la biodiversidad (The Economics of Ecosystems & Biodiversity, TEEB), apoyado entre otros por la Comisión Europea, ofrece un extenso análisis sobre los aspectos relacionados con la empresa y la biodiversidad. En él se destaca que ya en el 2009 más de un tercio de los líderes empresariales (de 1.200 empresas de todo el mundo) manifestaron su preocupación por el impacto de la pérdida de biodiversidad en las perspectivas de crecimiento de sus negocios.

También los consumidores han aumentado su grado de exigencia con respecto a la actitud de las empresas en relación con el medio ambiente, requiriendo una mayor responsabilidad en la conservación de la naturaleza. El Barómetro de Biodiversidad 2011 de la Union for Ethical BioTrade (UEBT) reveló que un alto porcentaje de consumidores (84 %) están dispuestos a dejar de comprar productos de compañías que no respetan prácticas éticas en materia de diversidad biológica en la adquisición de sus insumos.

El reconocimiento de la relevancia de los negocios para la conservación de la biodiversidad se ha visto acompañado por un creciente movimiento de empresas comprometidas que integran la conservación de la naturaleza en sus estrategias de desarrollo. Paralelamente, se han creado numerosas plataformas para dar apoyo a los negocios, facilitar herramientas y favorecer la cooperación. A continuación se indican algunas de las más relevantes:

PLATAFORMA MUNDIAL DEL SECTOR EMPRESARIAL Y LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA, CONVENIO SOBRE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA
https://www.cbd.int/business/

CAMPAÑA UN GLOBAL COMPACT, NACIONES UNIDAS
https://www.unglobalcompact.org/

CAMPAÑA WATER AND BUSINESS, UNIÓN INTERNACIONAL PARA LA CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA
http://www.iucn.org/about/work/programmes/water/wp_our_work/wp_business

THE NATURAL CAPITAL COALITION, PLATAFORMA PROMOVIDA POR UNA AMPLIA COALICIÓN DE ORGANIZACIONES, MUCHAS DE ELLAS EMPRESAS
http://www.naturalcapitalcoalition.org/about.html

PLATAFORMA EU BUSINESS@BIODIVERSITY, COMISIÓN EUROPEA
http://ec.europa.eu/environment/biodiversity/business/index_en.htm

CAMPAÑA EUROPEA EMPRESAS Y BIODIVERSIDAD (EBBC, POR SUS SIGLAS EN INGLÉS), PROMOVIDA POR LA FUNDACIÓN GLOBAL NATURE (GLOBAL NATURE FUND, GNF – INTERNATIONAL FOUNDATION FOR ENVIRONMENT AND NATURE)
http://www.business-biodiversity.eu/

INICIATIVA ESPAÑOLA EMPRESA Y BIODIVERSIDAD, FUNDACIÓN BIODIVERSIDAD, MINISTERIO DE AGRICULTURA, ALIMENTACIÓN Y MEDIO AMBIENTE
http://fundacion-biodiversidad.es/economia-y-empleo-verde/proyectos-propios/iniciativa-espanola-empresa-y-biodiversidad

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renaturalización de las ciudades

La población mundial crece y se concentra, progresivamente, en las ciudades. Según las Naciones Unidas, desde el 2008 más del 50% de la población mundial, es decir, unos 3.300 millones de habitantes, vive en espacios urbanos.

El sistema urbano ha pasado a considerarse, cada vez más, un ecosistema que alberga una biodiversidad; esto ha favorecido el desarrollo de la disciplina de la ecología urbana. Se ha demostrado que tanto el verde urbano como la biodiversidad cumplen unas funciones ambientales y sociales que son básicas para la calidad de vida y el bienestar de las personas.

Aplicar soluciones basadas en la naturaleza permite renaturalizar los espacios urbanizados y las infraestructuras, con el fin de que sean más sostenibles, resilientes, verdes y saludables.

Actualmente, y cada vez en mayor medida, las ciudades y comunidades urbanas tienen que hacer frente a los desafíos relacionados con la mala calidad del aire, el efecto de isla de calor, el aumento de los riesgos de inundación, el incremento de la frecuencia o la intensidad de eventos extremos (inundaciones, sequías, tormentas, olas de calor, etc.), sitios industriales abandonados, la disfunción de las zonas urbanas, el aumento de la criminalidad, la exclusión social, las desigualdades, la marginación, la pobreza y los entornos urbanos degradados. Estos desafíos tienen serios impactos sobre la salud humana, la calidad de vida, el bienestar y la seguridad de los ciudadanos, sobre todo entre las clases sociales menos favorecidas.

El verde urbano o, lo que es lo mismo, la renaturalización de las ciudades, así como el uso de soluciones basadas en la naturaleza, se plantean como la estrategia para la regeneración urbana que mejora la resiliencia social, cultural y económica de la ciudad. Esta estrategia pretende dar respuesta a dos retos clave que afrontarán las ciudades en los próximos años: la adaptación al cambio climático y la mitigación de este (en particular, en lo que respecta a las inundaciones y el estrés por calor), así como la gestión sostenible de los recursos hídricos.

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fl_peque Parque inundable de La Marjal. Solución basada en la naturaleza para la retención de aguas de tormenta. Aguas de Alicante.

La planificación urbanística de las ciudades utilizando soluciones basadas en la naturaleza puede mejorar la inclusión, la igualdad y la habitabilidad en las ciudades, regenerar barrios desfavorecidos, mejorar la salud mental y física y la calidad de vida de los ciudadanos, reducir la violencia urbana y disminuir las tensiones sociales a través de una mayor cohesión social, en particular para los grupos más vulnerables (por ejemplo, niños, ancianos y personas de bajo nivel socioeconómico).

Un óptimo diseño de esta infraestructura verde, en un trabajo conjunto de urbanistas, ingenieros, paisajistas, sociólogos y expertos en biodiversidad, permite recuperar vegetación y fauna de interés, sin atraer animales que puedan ocasionar conflictos para la conservación del hábitat urbano ni para las personas.

Los propios edificios, así como sus tejados, paredes, terrazas, patios interiores o aparcamientos, pueden ser un soporte en el que implantar infraestructura verde que cumpla, además, una función reguladora de las aguas pluviales. Incluso fuentes y estanques ornamentales, adecuadamente gestionados, constituirán un hábitat para algunas fases del ciclo vital de insectos como libélulas o de vertebrados como anfibios, que muestran un importante declive en todo el mundo y que pueden beneficiarse de actuaciones en favor de la biodiversidad.